lunes, 23 de diciembre de 2013

¿duermes o vives?

 Tuve un sueño, iba en mi coche como normalmente de noche y como de costumbre maravillada con la belleza de las estrellas. Quede dormida, ahí empezó una larga historia.

Como si fuera la primera vez y la ultima; un morboso amor me envolvía entre sus brazos de mentiras, los días iban pasando la perfección era mayor y la venda mas oscura. Aunque el mundo pasaba yo estaba asombrada por la perfección, como una presa de pitón paralizada quede. Realmente resultaba frustrarte, la necesidad de gritar; se hacia cada día un hueco mayor en mi ser, pero el amor que sentía por la inmensa mentira, era eso, mentira.
Pasaron muchos momentos y  la frustración se hizo dueña de mi. Utilizaba la venda en mi contra, prefería morir a pasar un minuto más a su lado. Finalmente lo conseguí, fue duro y la vez perfecto. Salí corriendo por una carretera solitaria, me alejaba de esa mentira tan rápido como podía pero ella siempre esta detrás, me acecha buscando mi vuelta,!no lo vas a conseguir jamas¡ le gritaba feroz. De mis lagrimas crecieron dos grandes personas que me animaban a seguir corriendo, eran mis fuerzas, las mismas que me levantaron una y otra vez y de mis heridas la esperanza brotaba. Finalmente conseguí misteriosamente llegar a mi coche, y sin que este parara volví a subir, dejando a la mentira sola, atrás y volví a poner mis ojos en las encandiladoras luces del cielo.
 Desperté de mi pesadilla rezando por que nunca se hiciese real, y de nuevo observando la belleza de los astros volví a caer en sueños.

esta vez estaba frente al mar, sentada sobre la arena, solitariamente comencé a desprenderme de cada una de las prendas que tapaban mi cuerpo. La noche iluminada por la luna llena y el mar en calma, consiguieron mi atención. Algo hermoso sucedió; fui trasportada a una ciudad dentro del mar donde todo estaba hecho a mi medida. Quede completamente maravillada, conocí a seres extraños pero todos eran verídicos, verdaderamente extraños pero a la vez graciosos, atrevidos y felices. -Así debería ser el mundo terrestre- pensé. Paseando por las calles de esa hermosa ciudad volví a cruzarme con mi coche y de nuevo, sin que este se detenga volví a subir  y despidiéndome de esa hermosa y extraña ciudad recupere la visión de la realidad y una a una fueron apareciendo las estrellas que me maravillaban, durante el  resto del viaje estuve relacionando estos acontecimientos tan opuestos, pero no conseguí gran explicación y si una gran reflexión, nunca estuve dormida.

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